
Cuando te gusta el pelo rizado, pero lo tienes lisísimo, buscas una modalidad de hacer rizos con la sacrificación mínima del pelo. Está claro que el ondulador es la fórmula más segura de que te quede todo el pelo según quieras, pero, durante el tiempo se quema, se destroza. Así que la única manera de rizarlo sin problemas serían los rulos flexibles. Pero quién tiene tiempo de estar 5 horas con los rulos flexibles en la cabeza? Yo, no. Hace unos años descubri lo facil que es utilizar los rulos calientes. Los hay en la versión profesional, con calentamiento eléctrico, pero son bastante caros. Y los hay en variante “cocer en casa”, los rulos rellenados con parafina, que se calientan hirviéndolos en el agua. Te vas con la olla en el baño, delante del espejo y te pones a rular cada mecha, empezando con la corona de la cabeza, hacia abajo. Deja los rulos en el agua caliente y saca solamente uno o dos a la vez, como mucho, para que no se enfrien. Después de ponértelos a todos en la cabeza, puedes hacer tus cosas por la casa, esperando que se enfrien solitos en el pelo. Nunca sacarlos antes de que se enfrien, porque se te va adejar la mecha. Antes de rular el pelo podrías aplicar un producto de styling, mucho no, para no empapar el pelo, pero un poco, de la mitad de la mecha para las puntas. Después de 30-40 minutos, quitas los rulos, arreglas los rizos según quieras, y aplicas un poco de laca. Y ya está. El calor de los rulos no es tan fuerte que el del ondulador, así que no hay tanto problema. Los rulos calientes se compran por menos de diez euros, necesitaras unos 20 rulos, depende de tu pelo. También, tu puedes buscar el tamañ`que te guste.
Importante: los rulos de tamañò grande se ponen en la corona de la cabeza y vas poniendo más pequeños a medida que vas para abajo. Así van a estar de manera natural.









